Cómo lidiar con la angustia

Actualizado: hace 5 días




La angustia, la preocupación o la ansiedad, son experiencias comunes que vivimos las personas durante nuestra vida.

Vivimos en un mundo plagado de crisis de todo tipo, vemos guerras constantes, vemos la crisis política y económica en nuestro país, seguimos en una crisis sanitaria mundial etc. Todos estos factores influyen en la manera como nos sentimos, estos aunados a los problemas personales que todos enfrentamos pueden llevarnos a episodios de angustia en los cuales nos dejamos llevar por las circunstancias y vemos todo negro y sin esperanza.

Quizá estás pasando por un momento en que te sientes angustiado pero quieres estar mejor y te preguntas que hacer.

Las pruebas y los problemas nos llegan a todos. Varían en origen, clase, intensidad y duración, pero llegan de todas maneras. Cuando leemos en 1 Corintios 10:13 que “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana”, podemos fácilmente hacer una lista mental de las pruebas más comunes: problemas de salud, la muerte de un ser querido, problemas financieros, problemas laborales, soledad, maltrato, problemas en las relaciones, circunstancias peligrosas, etcétera. Incluso algunas bendiciones, si las usamos mal, pueden llegar a convertirse en pruebas. Y aun si pensamos en dificultades que no son tan comunes, ninguna es tan extraña como para que nadie más la haya experimentado.

Sin importar qué tan grande o pequeña sea la prueba, cuánto dure, o qué tan temporales o permanentes sean sus consecuencias, tenemos que sobrellevarla. A veces lo hacemos bien, a veces mal. Probablemente usted recuerda ejemplos de ambas situaciones en su vida.

¡Pero no tenemos que sobrellevarla solos! Dios está con nosotros y en su palabra Él nos enseña en Filipenses 4:6-7 : Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Lo primero que se nos dice aquí es que no nos angustiemos por nada, y que oremos para fortalecernos.

Las emociones humanas son un regalo De Dios, y aunque no fuimos creados con el fin de experimentar angustia, la condición de nuestro mundo y de nuestras propias vidas hacen de esto una experiencia ineludible.

La biblia nos insta a no dejarnos controlar por nuestras emociones y nos dice que la mejor solución es orar por nuestra emociones . Presentarnos ante Dios y contarle lo que estamos pasando, lo que sentimos y depositar nuestras cargas en El nos ayuda a sentirnos liberados, al saber que no estamos solos, que hacermos nuestra parte, lo que sea posible y Dios hará lo imposible

Una oportunidad de venir a aquel que nos amó tanto que se dio a sí mismo por nosotros, a aquel que nos comprende, el que nos conoce mejor que nadie, y nos acepta como somos, y contarle lo que nos pasa y lo que nos aqueja.

Dios no quiere que vivamos la vida cargando solos con el peso emocional del pecado, Jesús ya pagó por todo en la cruz. Gracias a eso tenemos, la oportunidad de entregarle a Dios nuestras cargas y descansar.

Para enfrentar la angustia, date la oportunidad de orar por tus angustias.

Contarle a Dios como a un amoroso padre lo que sientes, lo que te pasa, por qué te pasa, lo que quieres, lo que necesitas y decirle que confías en que Él obrará en tu favor, de la mejor manera.

Eso hará que una paz refrescante le dé descanso a tu vida.

Lo segundo es que debemos hacer para enfrentar nuestra angustias es ser agradecidos. Esto nos permitirá enfocarnos más en lo bueno que ocurre.Si bien es posible que por momentos muchas cosas estén mal en nuestra vida, siempre habrá cosas por las cuales agradecer.

Tengamos presente que la paz de Dios guardara nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús.

Ya no tendremos que cargar más con el peso de nuestras preocupaciones, sino que Dios las cargará por nosotros, y nosotros podremos ser libres y vivir confiando en Él.

Cómo podemos tratar nuestra angustia de manera practica:

1. Meditar diariamente en la palabra de Dios esto le ayudará a confiar más en el Señor y a enfrentar cada día sabiendo que Dios es más grande que nuestros problemas. Un buen punto de partida es meditar en el Salmo 23.

2. Reconocer y aceptar nuestra ansiedad y no interpretarla como insoportable.

3. Detectar los pensamientos que nos provocan dicha angustia.

4. Analizar si dichos pensamientos son real y objetivos.

5. Recordar que sólo Dios puede controlarlo todo, eso nos ayudará a relajarnos.

6. Podemos utilizar técnicas de respiración, relajación y ejercicio (esto nos ayudará a calmar los síntomas físicos que nos genera la angustia)

7. Aprender a no alarmarse ante a los síntomas de la angustia, tómelos con calma.


Finalmente recuerde lo que el Señor nos dice en 1 Pedro 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. No permita que la angustia lo domine; clame al Señor por ayuda y recuerde que no hay problema que el Señor no pueda solucionar. Aplique el Salmo 118:5 que dice Desde mi angustia clamé al Señor, y él respondió dándome libertad.



Gladys Illescas

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